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Para eso está este espacio aquí encontrarás no solamente recetas para disfrutar de un café, un té o un chocolate.
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jueves, 14 de marzo de 2013

jueves, 2 de agosto de 2012

Una pregunta difícil de contestar: ¿Cómo puedo practicar la confianza de un niño?



Hoy me han hecho la pregunta más difícil de contestar en todos los años que he trabajado como colaborador paulino. ¿Cómo puedo practicar la confianza de un niño?


¡Vaya! De todas las preguntas que me han hecho en 4 años colaborando aquí esta es la más difícil de todas. Quizás porque comprende años por no decir una vida de estudio o un gran estudio de la vida.

Confiar se define como:

(Del lat. *confidāre, por confidĕre).

1. tr. Encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa.

2. tr. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa.

Si tuviera que definirlo yo CONFIAR se trata de ABANDONARSE PLENAMENTE Y POR COMPLETO A LA PROVIDENCIA DE DIOS. Si Dios es el Bien Supremo, hará y querrá siempre lo mejor para todos sus hijos e hijas por ello habremos de confiar en El siempre y en toda circunstancia.

Muchas veces nos empeñamos en hacer nuestra voluntad a veces en detrimento de nuestro propio bienestar. Por ejemplo: Conozco un caso de un chico que quería ser piloto. Entró en escuela de piloto y cogió un préstamo de 100,000 dólares. La escuela quebró y no le cubrió el seguro... Le hizo la vida imposible a sus papás para poderse ir a estudiar y que le firmaran para un préstamo y los endeudó. Luego hizo otras mil cosas para ser piloto. Pero todo llega a su tiempo, al mejor tiempo que es el tiempo de Dios pero én no lo podía comprender.

Hizo lo imposible, y quien sabe si hasta lo indecible, pidió dinero prestado se siguió endeudando... El día que renunció y dijo voy a hacer la voluntad de Dios se encontró afuera del templo a un señor que regresaba de haber estado alejado por mucho tiempo. Entre las cosas que ese señor le había prometido a Dios es que le iba a enseñar suprofesión de piloto a alguien que estuviera en genuina necesidad y lo haría de forma gratuita. Ya podemos imaginar el resto de la historia.

Dios tiene un plan que solo El conoce y solo El puede ver. Y si Dios es siempre más grande cualquier idea que tengamos de El, de igual forma los es su plan divino. Este caso es un caso que podría parecernos inusual pero si cultivamos la oración y vamos haciendonos conscientes de nuestro lugar en la vida conociéndonos a nosotros mismos lo iremos entendiendo de mejor manera en las cosas sencillas de la vida diaria y también quizás en los grandes milagros que a veces se materializan.

A veces mi jefe me regaña por llegar tarde porque me toca caminar mucho y no tengo auto, pero las guaguas de la AMA no siempre pasan en el horario y tengo un espuelón en el pie. Cuando no me duele puedo llegar bien pero si no puedo caminar bien me toca hacerlo mas lento. Es mi responsabilidad llegar temprano por lo tanto debo levantarme más temprano, pero a veces la vida presenta situaciones como la que me sucedió un día que era importante que llegara temprano. Yo no escuché el reloj y me pasé de la hora. La noche anterior me había acostado tarde ayudando a una gente a hacer unas cosas en benficio de alguien necesitado.

Esa mañana entregué a Dios mi tardanza y dije: HOY VOY A CONFIAR EN LA PROVIDENCIA DE DIOS. QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA DIOS SABE QUE HICE LO POSIBLE. Cuando iba saliento de mi casa un amigo que pasaba en su auto me toca bocina. Me trajo hasta el trabajo y llegué dos minutos antes de lo ideal. EL nunca pasaba por allí pero ese día le sobrevinieron ganas de cambiar la ruta.

De todo lo que les he contado puedo puntualizar algunas cosas muy importantes.
Aquel que se ABANDONA EN CONFIANZA TOTAL A DIOS COMO LO HACE UN NIÑO:

PRIMERO: TIENE QUE APRENDER A ESCUCHAR Y A VER.
A ver más allá a ver esas cosas que te dicen NO ES EL MOMENTO O SI ES EL MOMENTO.
Eso no significa dejar de actuar significa que si lo intentas varias veces y no funciona a veces tu mismo corazón, tu maestro interior te dice... NO ES EL MOMENTO.

SEGUNDO: SE DEBE ABANDONAR EL EGOISMO DE ESTAR TOTALMENTE SEGUROS DE LO QUE SUPUESTAMENTE QUEREMOS. A veces pensamos que lo que deseamos es lo que realmente es bueno para nosotros. Y de repente cuando tenemos eso que tan queríamos descubrimos que ya no lo queremos o que no era tan beneficioso.

Conozco un caso de una muchacha que por años pidió un novio y ella con un carácter fuerte pedía que éste le hiciera caso en todo. Y le llegó alguien así y en menos de 3 meses ya estaba cansada de él porque no daba ni siquiera un paso sin consultarle.

Entonces luego de toda esta explicación para diferenciar nuestra idea de lo que es bueno y la idea o plan de Dios me queda recomendar humildemente unos pasos que me han servido personalmente para intentar confiar cada vez más, y entregarnos completamente a la Providencia por un día incialmente.

1. Haz silencio con tu boca para encontrar la voz interior.
Intenta hablar lo menos posible por un día.
Jesús dice: Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. Mateo 5:37

2. Escucha lo que te dice tu corazón.
Confía en esa corazonada profunda y diferenciala de las dudas en tu cabeza.
La corazonada va más allá de los "quizás" ," tal vez". " no me atrevo". "será que..". La corazonada es esa certeza interna que dice. "Ahora no es prudente", "No es bueno", "En realidad no es necesario", "No es de provecho".

3. En cada situación siempre has lo mejor que puedas y un poquito más.
A veces puedes cargar 10 cajas y solamente cargas 9. Esta vez intenta cargar 11 ó 12. Este es un sacrificio (sacrificio significa sacro=santo + ficio=oficio) trabajo santo. Mientras haces ese trabajo santo irás comprendiendo mejor aquello de confiar en Dios. Puede que dando la vuelta a la esquina o luego de un tiempo ( Y lo sé porque me ha pasado a mi) veas a una persona que se encargaba de hacer ese trabajo y resulta que le duele la espalda... o que tuvo algún problema. Y aquel pequeño sacrificio de cargar las 2 cajas extras adquiere un valor grandísimo al convertirse en una obra de caridad sin darnos cuenta. No siempre te enterarás del resultado pero debemos darnos cuenta de que todos los hombres y mujeres somos instrumento de la gracia divina.

4. Ora todo el tiempo. Orar no es rezar y repetir una oración pensando en otras cosas. Orar es comunicarte con Dios. Antes de empezar cualquier tarea entrégale todo a Dios. Entrégale esa labor. "Señor que este trabajo sea para el bien de la humanidad y para Gloria tuya." Algo tan sencillo como eso que te haga tomar conciencia de Dios y de su presencia en todo lugar en todo momento es suficiente para empezar.

5. Sé Agradecido. Luego de concluir tu labor agradece por todos los que han ayudado de alguna manera directa o indirecta en llevarla a cabo y por el bien que has recibido siendo parte de dicha obra.

6. Sigue tu camino sin mirar atrás, sin esperar nada, viviendo el presente.
Sigue haciendo tus labores diarias sin preocuparte por después, ni por el ayer que ya no existe, ni por mañana que aún no ha llegado. Se trata de vivir en el presente, estás aquí y ahora leyendo esto. Eso es todo lo que importa hasta que tengas que moverte a tu próxima tarea.

PIENSA EN VIVIR AHORA SOLAMENTE. Así son los niños... a la hora de jugar ellos no piensan en cuentas, ni en mañana, ni en comida, ni en ropa. Ni siquiera piensan en quienes son ellos mismos ellos solo piensan en JUGAR.

Si te interesa más el tema de la oración te invitamos a que participes aquí en Facebook de nuestra Pequeña Escuela de Oración. O también puedes visitar nuestras librerías donde te recomendamos que pidas el libro: LA CONFIANZA DE ANSELM GRUN o algún otro relacionado a ese tema que puedas encontrar atractivo.

ESPERO QUE DE ALGUN MODO PUEDA HABERTE AYUDADO. DIOS TE BENDICE.

PEQUEÑA ESCUELA DE ORACION: http://www.facebook.com/PequenaEscuelaDeOracion

martes, 17 de julio de 2012

PEQUEÑA ESCUELA DE ORACION: LA ORACION CARMELITANA


Oración Carmelitana

Apagar la televisión y desconectarse de internet y del móvil es un buen comienzo para orar.

Orar requiere, en primer lugar, buscar un lugar cómodo, silencioso, ordenado y tranquilo. Buscamos un silencio exterior. No hace falta que sea absoluto y total, no es necesario irse a la cumbre de una montaña, basta con un entorno tranquilo donde uno pueda estar solo: una iglesia o tu cuarto, por ejemplo.

Podemos comenzar rezando el Padre Nuestro u otra oración, pensando en lo que decimos, muy despacio. En otros momentos podemos hablar con Dios como se habla con un amigo, imaginándonoslo junto a nosotros. A Dios Padre no podemos imaginarlo, pero sí a la imagen que hizo de sí mismo, su Hijo.

Teresa de Jesús lo dice así: “… que no es otra cosa oración mental – a mi parecer -, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.” (Vida 8,5).

La oración puede quedarse aquí. No debe ser un acto egoísta que busque levantar el espíritu a sentimientos místicos, ni una paz interior sobrenatural. Al contrario, debemos acudir a la oración de manera humilde, con el corazón abierto y desnudo.

Esta primera etapa es la más difícil: por un lado nos cuesta encontrar el tiempo dentro de nuestro día. Debemos tratar de buscar un momento y una duración fijos. La oración requiere una disciplina, no es distinta en esto a aprender inglés, a esquiar o a tocar la guitarra. “No tengo tiempo” significa “no quiero, hay cosas más importantes”, todos tenemos las mismas horas en el día.

Por otro lado debemos dejar de adorar a los ídolos de nuestro tiempo: las atracciones del mundo y sus distracciones. Si no tomamos la iniciativa seremos esclavos del mundo siempre. No debemos dejarnos influir por prejuicios e ideas preconcebidas sobre la oración, no es sólo una cosa de monjas o de puritanos piadosos: todos estamos llamados a la oración.

Si logramos dar este primer paso; reservándonos un espacio y un tiempo a la oración, debemos tratar a continuación de silenciar nuestra mente: nuestro mundo sigue ahí dentro, y las preocupaciones que tenemos provocarán que nos asalten continuas distracciones. Esto nos va a pasar siempre, al principio y cuando llevemos mucho tiempo, pero no debemos dejar que las distracciones se conviertan en las protagonistas.

Debemos estar atentos a las distracciones, ellas reflejan donde está realmente nuestro corazón, debemos despegarnos de ellas pero entender que son nuestras inquietudes y apegos. El combate de la oración se vence cuando nuestras preocupaciones tienen que ver con nuestra mejora espiritual; ayudar y servir a los demás, pedir por ellos y por nosotros. Saber que queremos servir a Dios y no al dinero.

De la oración deben nacer buenas obras: “Para esto es la oración, hijas mías; de esto sirve este matrimonio espiritual, de que nazcan siempre obras, obras” (Moradas séptimas 4,6)

Pero habrá momentos en que las palabras no ocupen el pensamiento. Como nos puede pasar con un buen amigo, o con mi marido, mi madre o mi hija. A veces basta una mirada, a veces nos ayuda que nos acompañen en silencio. Entender cosas sin palabras, mirar a Jesús y sentirse mirado por Él: La oración es entonces contemplativa.

En cualquiera de las etapas salimos reforzados con buenas intenciones y buenas disposiciones (virtudes) para nuestra vida cotidiana. Poco a poco, sin ser muy conscientes de ello, vamos dejándonos hacer en nuestro interior, dejando nuestro orgullo y egoísmo, ganando por ello en libertad de la buena, que no es hacer lo que me dé la gana, sino liberarnos del pecado, ganar en humildad y entender mejor lo pequeños que somos frente a Dios. Pequeños pero muy queridos. Sentir, en último término, que estamos en manos de un Dios todopoderoso que nos quiere.

Mayores escalas en la oración, como las gracias místicas que describe Santa Teresa, son muy poco frecuentes y debemos tener en cuenta varias cosas. En primer lugar que son sólo obra de Dios, estando fuera de nuestro alcance el procurarlas, por mucho tiempo y voluntad que pongamos. En segundo lugar que, si se dan, es para ayudarnos en alguna tarea de servicio más allá de nuestras fuerzas, nunca sería sólo para nuestro disfrute. Y, en tercer lugar, que no debemos hacer especial caso de ellas, ni esperarlas, ni mucho menos condicionar por ellas nuestra perseverancia en el orar.

Finalmente hay que entender que la oración no es una evasión del mundo, sino beber de la fuente que nos hará continuar mejor nuestro camino y nuestra vida, nos ayudará a saber lo que debemos hacer y a hacerlo bien.

Santa Teresa nos lo dice así: “…En lo que está la suma perfección, claro está que no es en regalos interiores ni en grandes arrobamientos ni visiones ni en espíritu de profecía; sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo.” (Fundaciones 5,10)

En cuanto a la duración pueden estar bien 5 minutos al día al principio. Para ir subiendo a 15, y hasta 30. Los religiosos Carmelitas hacen una hora por la mañana y otra por la tarde, pero no es razonable dedicar este tiempo si tenemos un trabajo, familia y ocupaciones.

Respecto a la postura debe ser cómoda pero respetuosa para con quien queremos hablar: sentado, de pie, de rodillas. En principio no recostado ni tumbado, salvo enfermedad o incapacidad.

Si has leído hasta aquí es que te interesa la oración. ¡ Ponte a ello !, sólo ganarás. Practica pronto, no busques muchas explicaciones, hay muchos libros y manuales, pero orar es como montar en bicicleta: el manual ayuda poco,… pero una vez que sabes no se olvida nunca.

¡Ánimo!: Alguien muy importante te está esperando hace tiempo.

TERESA DE ÁVILA

En lo que está la suma perfección, claro está que no es en regalos interiores ni en grandes arrobamientos ni visiones ni en espíritu de profecía; sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo (Fundaciones 5,10)

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