La vida si se bebe a sorbos se disfruta más... ¡Bienvenid@!

La vida si se bebe a sorbos se disfruta más.
Saborea tu vida, y la de los demás. Acompáñala de una profunda espiritualidad salpicada de dulces encuentros con los que amas y con los que te toparas a lo largo de tu vida.
Para eso está este espacio aquí encontrarás no solamente recetas para disfrutar de un café, un té o un chocolate.
Encontrarás recetas para ser mejor persona y para ayudar en ese proceso a otros. :)

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miércoles, 8 de junio de 2011

Cuando se cierra una ventana... probablemente se te abran mil puertas.



Una gran historia para darse cuenta que muchas veces estamos en lugares inadecuados pero algo tenemos que aprender en esos sitios. Pero Dios nos pone ahí con un propósito y cuando se cierra una puerta, otras miles se abren. Sigue caminando porque hay miles de posibilidades para ti. Muévete, nada dura para siempre.

Ziryab fue un joven músico musulmán, que tuvo que huir de Bagdad víctima de la envidia de su maestro Ishac. Ziryab se instaló en Córdoba, y fue el precursor de lo que hoy conocemos como música arábigo-andaluza.

Según cuenta la historia novelada, su maestro Ishac le conminó a abandonar la ciudad con estas palabras:

«La envidia es uno de los vicios más bajos, y, sin embargo, uno de los más comunes en este mundo, sobre todo, entre gentes del mismo oficio. En vano luchan los hombres contra ella, pues jamás pueden conquistarla. No puedo dejar de confesarte que yo mismo soy víctima de sus ataques. Envidio tu talento y la alta estima que has sabido suscitar en el Califa, y no veo modo de librarme d
e ello sino despreciando tus facultades ante todos. Pero aún así, en breve aumentaría tu reputación, y la mía se iría desvaneciendo hasta ser considerado tú por todo el mundo, como superior a mí. Y esto, ¿por Alah!, no lo sufriré yo ni de mi propio hijo».

Ishac con esta sincera y noble confesión, está invitando a Ziryab a que siga su carrera musical en solitario, y sobre todo, que lleve sus dulces sones lejos de los oídos del Califa, ya que ésta es la única posibilidad que tiene Ishac, de poder llegar hasta el día de su muerte sin conocer ni padecer penurias. Que Ishac le manifestara a Ziryab su envidia y sus posibles consecuencias, es algo que le ennoblece sobremanera, debido seguramente a la admiración y al orgullo que siente el maestro de su discípulo. Ziryab es la proyección y la continuidad del maestro Ishac, éste lo sabe, y por tanto prefiere recurrir a la advertencia antes que a la difamación y la ignominia.

En Córdoba Ziryab encontró la prosperidad, el reconocimiento de su arte y una fama sin precedentes. Hombre de fuerte personalidad transformó costumbres e influyó en el vestido, la cocina o el mobiliario. Su aportación musical fue extraordinaria, creó el primer conservatorio del mundo islámico, realizó invenciones técnicas y creó los cantos árabes conocidos como nubas, aún presentes en los cantores marroquíes e incluso en algunos giros del flamenco español.
Falleció en Córdoba en el año 857.

FRAPPÉ VERDE DE MANZANA

Ingredientes:
2 vasos de leche
1 manzana verde
ralladura de limón
3 hojas de menta
2 vasos de hielo picado
2 cucharas de azúcar

Lavar la manzana y sin pelarla, meterla junto a todos los ingredientes en la batidora.
Batir durante unos 30 segundos

jueves, 2 de junio de 2011

Receta de Café Montaña verde: para respirar aires nuevos....

Las cosas no cambian cambiamos nosotros. - Henry David Thoreau

Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafio de cambiarnos a nosotros mismos.
Victor Frankl

Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios.
Confucio

!A buscar aventura, que la halla el que se muda!
Miguel de Cervantes

Nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo.
Gandh
i

Café Montaña Verde... para respirar aires nuevos...


Ingredientes:

4 cucharadas de café molido
8 cucharaditas de azúcar,
3/4 de litro de agua,
200 g de de pistacho,
canela y chocolate para espolvorear


Preparación:

Preparar un café negro y bien caliente verterlo sobre el azúcar y el whisky que previamente se ha servido en 4 vasos bajitos.

Colocar una bolita de helado de pistacho sobre el café. ¡Disfrutar!

miércoles, 25 de mayo de 2011

Almojábanas para café caliente o chocolate en día de lluvia... y un poema de San Juan de la Cruz


Coplas hechas sobre un éxtasis de harta contemplación.


Entréme donde no supe:
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

1. Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

2. De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.

3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.

4. El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

8. Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.


Ingredientes:

1 taza de harina de maíz
1 taza de harina de arroz
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 1/2 cucharadita de sal
3/4 taza de leche
4 ó 5 huevos batidos ligeramente
1/2 libra de queso blanco, desmenuzado con un tenedor
1/4 taza de cilantrillo picadito

Preparacion:
1- una las harinas con la sal y el polvo de hornear.
2- añada los huevos y la leche
3- mezcle bien y añada el queso y las hierbas. Deje reposar por 30 minutos.
4- fría en aceite bien caliente , abundante y eche por cucharadas.
5- sirva con bebida refrescante o con una buena tazita de café bien calientito.

Variaciones

Puede añadir a la mezcla ajo molido machacado, condimentos o hierbas frescas de su gusto (cilantro, perejil,cebollín... etc. ), queso de bola o queso parmesano.


ASOCIACION DE PROFESIONALES CAT'OLICOS TE INVITA A SU TERTULIA MENSUAL ESTA VEZ EN PAULINAS TEMA: LA ESPIRITUALIDAD PAULINA EN LA EDUCACI'ON LAICA

martes, 10 de mayo de 2011

Poner la culpa en el otro -


(DERECHOS DE ESTE ARTÍCULO SON ENTERAMENTE DE SU AUTOR VER ENLACE A PERFIL DE AUTOR ABAJO)

La culpa es un sentimiento que duele, se siente feo en el cuerpo y en el alma. Tal vez por eso, los seres humanos tendemos muchas veces a poner la culpa y la responsabilidad en el otro.

Pareciera que siempre hay un factor externo humano o no, que es el responsable de nuestros propios errores y no siempre es así.

Es difícil enfrentar el error, el saber que nos equivocamos, que hemos sido nosotros y nadie más que nosotros los que hemos lastimado a alguien, ofendido, agredido, etc.

Como un mecanismo de defensa, uno tiende a pensar siempre que otro tuvo la culpa de lo que pasó, que alguien o algo (quien o qué quiera que sea) es el responsable.

¿Por qué nos es tan difícil asumir nuestros propios errores? Dicen que errar es humano, pero admitirlo y hacerse responsable de ello pareciera que no mucho.

Sería interesante pensar por qué nos cuesta tanto mirar hacia adentro y asumir la responsabilidad de un error.

Por más que duela, esto nos enriquecería más, porque sólo siendo consiente de lo que uno ha hecho puede modificarlo.

¿No sería mejor hacerse cargo de un error y poder pedir perdón por ello? Estoy segura que sí, el hecho de hacerse responsable de lo que uno ha hecho nos hace también más humildes. Pedir perdón no es rebajarse ante el otro, por el contrario, es un acto muy grande, muy digno, que reconforta al que ha sido lastimado y al que ha lastimado también.

Asumir una equivocación nos acerca al otro, es como decirle "aquí estoy, con mis errores y limitaciones, éste soy yo". Si ponemos siempre la responsabilidad en los demás, es como estar en la vereda de enfrente a todos. Hay que cruzar la calle del orgullo, hay que unir las distancias que nos marca la soberbia. Así y sólo así estaremos realmente junto a nuestro hermano.

Es una realidad que, en líneas generales, en el mundo que vivimos tendemos a pensar que la culpa (aunque suene fea la palabra) la tenga el otro.

Creo que este fenómeno que se está dando tiene que ver también con una gran dificultad en asumir responsabilidades, del tenor que sean. Pareciera que en ese sentido, hemos involucionado y nos hemos vuelto más reticentes a enfrentar una responsabilidad.

Por ejemplo, de lo malo que ocurre en el país, la culpa siempre es del gobierno, cual si fuera algo extraño a nosotros. No se nos ocurre pensar que, viviendo en democracia, ese mismo gobierno ha sido elegido por nosotros (o la mayoría en rigor de verdad). Más allá de que muchas veces es así, y los gobiernos no cumplen con sus promesas, sería bueno pensar qué partecita de esa responsabilidad nos atañe y lo que sería mejor aún, que parte, por pequeña que sea, podemos cambiar.

Si un niño tiene problemas en el colegio, nos es más fácil pensar que no tiene buenos maestros, que no le enseñan bien, que el sistema educativo es malo y tantas otras cosas. Y, más allá de que algunas cosas podrían cambiarse al respecto -es verdad- deberíamos pensar que el niño se forma primero en el seno familiar y de allí sale al mundo, con las armas que nosotros, como padres, le hemos dado.

Esta conducta también se ve en la faceta profesional o laboral. Repito, más allá que realmente haya muchas cosas que cambiar en el país, que muchísimas personas no tengan condiciones de trabajo dignas y que no haya oportunidades para muchos, en algo, por pequeño que sea podemos llegar a tener parte de responsabilidad y si logramos verlo, podremos cambiarlo.

Quejarnos de no ganar un sueldo digno, de no tener una realidad laborar como la que creemos merecer es una triste realidad en la Argentina. Sin embargo, creo que en algunos casos, podríamos preguntarnos qué hemos hecho nosotros para lograr llegar al objetivo que perseguimos. ¿Hemos luchado por ello o nos ha resultado más fácil quedarnos con lo que nos tocó y luego quejarnos?

En todos los aspectos de la vida uno acierta y se equivoca. Somos humanos y así funcionamos. Creo que lo realmente importante es tener la suficiente apertura y humildad de corazón para empezar a ver nuestras propias falencias. Proponernos mirar un poco más hacia nuestro interior y no salir a buscar la responsabilidad por ahí. Es probable que de muchas cosas no seamos los artífices pero de otras sí.

El orgullo y la soberbia no son buenos compañeros, no está mal aceptar que uno se equivocó, no es agachar la cabeza, por el contrario, es erguirla con el propósito de ser mejor.

No se es mejor por no equivocarse, se es mejor haciéndose verdaderamente responsable del error y con la intención de cambiar.

Jesús nos enseño a ser humildes, esa humildad de corazón implica saberse cómo uno es: falible, débil, pero ¿por qué no también? lo suficientemente fuerte para asumir los errores y pedir perdón si es necesario.

Intentémoslo, miremos un poquito más hacia nosotros y nos daremos cuenta que asumiendo las equivocaciones en primera instancia, tratando de capitalizar lo vivido y aprendiendo de los errores. creceremos mucho más de los que pensamos.

No se trata de tener una actitud culposa ante la vida, eso tampoco sirve ni enriquece, pero sí una actitud humilde y responsable.

Tratemos de hacernos cargo de nuestras cosas y ver primero qué parte de responsabilidad tenemos nosotros en aquello que nos molesta, incluso del otro, pensemos también qué actitudes generamos nosotros con nuestras conductas en las demás personas.

Creo que ése, será un buen camino para crecer espiritualmente y acercarnos al otro.

En la verdadera humildad está la grandeza de espíritu.


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